Una finca a las afueras de la ciudad y un objetivo, huir del ruido, una vida más
tranquila…reconectar.
La cocina se planteaba como el punto de reunión, un gran espacio en el que compartir y disfrutar en familia y con amigos, para ello eran necesarias grandes superficies de trabajo y esparcimiento y optar por superficies naturales, piedras y madera, fue una decisión totalmente acertada.
Una atmosfera donde se respira serenidad y una cocina en la que no falta de nada.